La vida los encontró desencontrados. Ambos creen en la vida que eligieron, pero cada vez que sus ojos se miran, se encuentran, y hablan sin palabras un mismo idioma. Sus labios no pronuncian esas palabras, ni sus corazones reprimen esos latidos.
En esos momentos olvidan, lo que la vida no les permite olvidar.
En esos momentos olvidan, lo que la vida no les permite olvidar.
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